PEKIN.- El Vaticano debe "enfrentar los hechos" sobre la libertad religiosa en China, señaló ayer el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, al rechazar el discurso del Papa, del día de Navidad, que condenó la persecución de los católicos chinos.
"Esperamos que el Vaticano pueda enfrentar los hechos de la libertad religiosa de China y el desarrollo del Catolicismo en China y tome acciones concretas para promover condiciones positivas para las relaciones entre China y el Vaticano", indicó la portavoz del ministerio Jiang Yu a periodistas, sin ahondar más en el tema.
El Papa Benedicto XVI denunció el sábado, en el día de Navidad, los límites a la libertad de culto en China y alentó a los católicos de ese lugar a perseverar.
Un editorial publicado el lunes en la edición en inglés del "Global Times", dirigido por el portavoz People?s Daily del Partido Comunista, fue más categórico en su crítica al decir que el Papa actuaba más como un político occidental que como un líder religioso. "El Vaticano tiene que enfrentar el hecho de que todas las creencias religiosas son libres en China, mientras no vayan en contra de las leyes del país", sostuvo, y agregó que la ciudadanía supera la identidad religiosa.
Los 8 a 12 millones de católicos de China están divididos entre una iglesia sancionada por el Estado que nombra obispos sin la aprobación del Vaticano y una iglesia clandestina preocupada por las ataduras del Gobierno.
China irritó este mes al Vaticano cuando forzó a varios obispos y curas chinos leales al Papa a asistir a una serie de reuniones de una iglesia respaldada por el Estado que no tiene la aprobación del Papa.
En noviembre, el Vaticano condenó a China por designar un obispo sin la aprobación del Papa, calificando el episodio de una "herida dolorosa" que dificulta el diálogo entre la Santa Sede y Pekín.
China sostiene que protege la libertad religiosa, pero no reconoce la autoridad del Papa y se niega a establecer relaciones con el Vaticano hasta que la Santa Sede endurezca sus relaciones con Taiwán, al que Pekín considera un territorio renegado. (Reuters)